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No es el momento para hacer de todo esto una guerra política más. Dejen de lado sus miserias partidistas y seamos útiles. Las banderas, ni alimentan ni curan virus.
del Estado de Alarma. Quédate en casa. Paciencia, solidaridad y optimismo.

jueves, 26 de marzo de 2020

La peste, de Camus, el coronavirus, y la solidaridad frente al liberalismo PPero

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En "La peste", Orán, la ciudad contaminada de Camus, se salva por que existe un nosotros que es mucho más grande que nuestras pequeñeces. Un nosotros que no fueron capaces de fragmentar los mentirosos. En las pestes, además de ratas muertas y ratas vivas, hay gente decente.

Los que no somos creyentes sabemos, como dijo Elie Wiesel, que dios estaba en los prisioneros ahorcados en los campos de concentración. Dios está hoy en ese corazón que aplaude a las ocho, en esos sanitarios contaminados y que han fallecido de coronavirus a fuerza de curárnoslo, en esos policías y guardias civiles contaminados o muertos ayudándonos a ayudarnos contra el virus, en esos trabajadores y trabajadoras contaminados o muertos permitiendo que podamos estar en nuestras casas porque ellas y ellos están trabajando. 

Dios no estaba en los nazis, ni en los peperos como Ayuso y sus precedentes que hoy no pierden ocasión todos los días de atacar al gobierno de España reclamando ahora a una organización sanitaria pública que ellos se han encargado de desmontar y minimizar durante sus mandatos, ni en el diario La Razón sembrando bulos en mitad de un estado de alarma, ni en esos médicos, poquitos, que tienen un afán enfermo de protagonismo y graban vídeos recomendando medidas falsas o insultando al gobierno, solo por lograr protagonismo, ni está en los egoístas que no quieren que salgamos de esta crisis más solidarios y menos desiguales.