Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 15 de marzo de 2020

Este sigue siendo tonto, con o sin coronavirus.



Con la que cae y el hablando de recentralización. 


A mí, personalmente, me preocupa cero, 
que ahora y de manera temporal, 
haya un mando único en temas de salud pública, 
que no de sanidad, que seguirá gestionada por las autonomías.

Pero como la historia esa en la que le señala uno 
a un tonto el bosque con la mano 
y el tonto se queda mirando al dedo. Igualito, igualito.