Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 30 de enero de 2024

Cristo, Sevilla y la homofobia.

 

Cara dulce y luminosa. Ambiente de paz y relax. Poco pelo.
Sin sangre ni cara de dolor.
Y todo eso, supone que para algunos no reúna los aspectos varoniles
suficientes y necesarios para representar al hijo de Dios.
Los homófobos están que se suben por las paredes.
En fin, a mi me gusta.