Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
(Abraham Lincoln)
Aplíquese a Trump y a los venezolanos.

sábado, 23 de julio de 2016

El feroz discurso de Trump rememora ecos del pasado que no se pueden ignorar


En efecto, en tiempos extraordinarios se necesitan medidas extraordinarias. ¿Cuándo hemos oído esto antes? Trump lanzó los típicos mensajes de la derecha tradicional: prometió frenar la inmigración ilegal con la construcción de un muro en la frontera con México, defendió el derecho a poseer y llevar armas, y contentó a los cristianos evangélicos. Tampoco faltaron los mensajes anticuados relativos a la necesidad de impulsar políticas de mano dura contra los delincuentes: "soy el candidato de la ley y el orden".
Si bien en el pasado Trump, de setenta años, ya había expresado estas ideas de forma incoherente y confusa en sus mítines, en esta ocasión lo hizo de una forma mucho más disciplinada, precisa y comedida. Y, por esta razón, oírlas fue todavía más escalofriante.