Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
lunes, 18 de julio de 2016
¿Esta es la democracia y el país seguro que quiere allí la Unión Europea?
Cuando una de las primeras medidas al día siguiente
de un intento de golpe es destituir a 2.745 jueces