Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 19 de julio de 2016

¿Va a permitir la izquierda de este país con su desunión una presidenta para "Pastor"ear a sus señorías?


Si es así, que sepan 
PSOE, Podemos, PNV y cia ...
que demuestran ser 
en opinión de una 
importante mayoría ciudadana
unos "
incompetentes".