Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 23 de julio de 2016

40 AÑOS DESPUÉS | Pertur, el último desaparecido de la democracia española


“No quiero actuar en apoyo 
de una lucha que ha degenerado 
en algo terrible, dictatorial y mítico, 
contrario a mis valores 
y sentires más profundos 
y constantes en mi trayectoria”.

Yoyes

(También asesinada por "desertora")