Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 3 de julio de 2016

Pasadas las elecciones, Venezuela vuelve a un segundo plano para algunos.

¡Qué curioso!
De repente el PP se ha olvidado del país latinoamericano.
Se han dicho muchas tonterías sobre el tema,
pero una de las más "simpáticas" creo que fue esta :

Un banco presta 30 millones a una empresa cervecera y 'salva un país' (Elconfidencial, 19 de junio). 
Tan preocupados que están todos con Venezuela y resulta que el país se salvaba con un préstamo para cerveza.