Me cuesta creer que los cuerpos y fuerzas de seguridad no se coordinen lo suficiente
como para anular con contundencia cualquier amago de terrorismo y salvajada de principiantes.
Sería especialmente insultante si los salvajes cachorros vuelven a conseguir crear
una sensación de miedo e inseguridad colectiva,
algo que sin duda solo favorece, no olvidemos, a la extrema derecha de PP/VOX

miércoles, 17 de enero de 2018

No se trata de dilucidar quién tiene la razón sino de hacer efectiva una solución dialogada

El mandato de los ciudadanos que se desprende a partir de los votos catalanes en estas últimas elecciones podría formularse de la siguiente forma: crear una mínima base de acuerdos que permita la unidad en la política catalana porque sin ella no será posible avanzar en una solución con el Gobierno español. 

Los ciudadanos han dividido el Parlament en dos; pero no para que se enfrenten cerrándose en bloque sino para que ambas partes se vean obligadas, siempre dentro de la ley, a buscar propuestas para avanzar en acuerdos con el Estado español. 

La estrategia de provocar que los votantes independentistas pierdan la confianza en la independencia es una ilusión irrealizable; igual que lo es la estrategia de proclamar que Catalunya quiere la independencia, sea al precio que sea. 

Ya no se trata de dilucidar quién tiene la razón sino de hacer efectiva una solución dialogada.