Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 4 de febrero de 2019

Maduro recurre a la última instancia

Espera que el representante de Dios en la Tierra le salve el culo. Creo que ni Francisco le salva del cambio que se avecina.

La única duda que me queda es si saldrá en avión hacia Cuba u otro lugar "amigo" o si sus actuales colegas le obligan a que se quede con ellos y acabe como los ex de Irak o Libia.