Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 18 de mayo de 2019

Dos ejemplos de desprecio a la democracia, a la libertad y a la inteligencia.

Guarros cabreados porque han detenido a su líder,
asesino y antidemócrata confeso.
Manipuladores de la palabra y del lenguaje.
Capaces de intentar hacernos creer
que los asesinos son libertadores
y las víctimas repugnantes antidemócratas.