Hemos vimos que la sociedad estadounidense votó contra las políticas que solo empobrecen.
Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites.
Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España.
La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona.
Colaboremos en ello. Vota antifascismo. Vota progreso.

domingo, 12 de mayo de 2019

La rigidez sólo produce fractura y las soluciones exigen cintura

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Lo mejor que puede pasar es que se asuma, porque hay precedentes y por su situación legal, que Puigdemont podrá recoger su acta en Madrid si es elegido y que tendrá que ser el Parlamento Europeo el que decida si concede el suplicatorio para que sea juzgado, igual que se hizo con Ruiz-Mateos. 

Lo mejor es que asumamos que sólo hay un camino que es respetar a rajatabla los derechos y la norma y no pretender salvar la patria a base de posibilismos.

Es obvio que el enorme error de Mariano Rajoy de haber permitido –no voy a decir que instigado, porque no es ni necesario– la presentación de una querella tan surrealista como la de Maza, tiene muy mal remedio. 

Esconderse tras las togas no soluciona nada y, por contra, siempre lo enreda todo.