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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Confirmada la alianza estratégica de conservadores y liberales con la extrema derecha.

Fue un debate a pedradas, como casi todo lo que ocurre en la política española desde la moción de censura. 
La política se ha convertido en un deporte de contacto físico en el que se arrebata al rival de toda legitimidad, con lo que el juego sucio está perfectamente justificado.
Un territorio perfecto para Vox. Nadie le discutió sus falsedades sobre inmigración y delincuencia que llegaron también a los delitos sexuales. 
Casado y Rivera no se atrevieron a abrir la boca ni cuando Abascal soltaba estas cosas ni cuando decía que ilegalizaría partidos democráticos como PNV. Lo necesitan después del 10-N si los tres suman la mayoría absoluta. 
El líder de Ciudadanos sólo le importunó para hablar del empleo dorado que le dio Esperanza Aguirre hace años y por unas fotos antiguas del ultraderechista italiano Matteo Salvini con la estelada. 
Para todo lo demás, quedó clara la alianza estratégica de conservadores y liberales con la extrema derecha. 

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