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Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá (Victor Hugo)

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Franquismo y Paz es un oxímoron como pocos. Se repelen entre sí, como Vox y democracia. Lo mismo que quienes siguen sin condenar el franquismo, sus pompas y sus obras.

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La figura del Innombrable que por fin murió en la cama un día como hoy, superará con creces el grado de obstinación en que se instalaron quienes se adhirieron al golpe de Estado en contra de un gobierno legítimamente constituido.
El franquismo, más que régimen político, fue una secta religiosa en la que su líder fue elevado a categoría de Papa y la camarilla de los agolpados a su pollera a obispos y cardenales.
El resto fue una sacristía ambulante que vio en dicho genocida un emisario de la Divina Providencia, cualidad que hasta la Iglesia consagró bendiciendo con hisopo la herejía de convertirlo en “caudillo por la gracia de Dios”.

Franquismo y Paz es un oxímoron como pocos. Se repelen entre sí, como Vox y democracia. Lo mismo que quienes siguen sin condenar el franquismo, sus pompas y sus obras.
44 años oliendo a muerto y todavía su sombra sigue siendo demasiado larga, y lo que es más grave, por muchos felizmente recordada y añorada. Y esta democracia, en vez de ponerles un cordon sanitario, les jalean, les rien los exabruptos y les dan la mano sin lavársela acto seguido. Lástima.