Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 21 de febrero de 2025

Rubiales, el beso y la Justicia.

 Qué económico sale a los poderosos cometer delitos en este país
con una "justicia" tan singular y partidaria.
Una vergüenza de condena.