La lucha de Amnistía Internacional por el cierre definitivo de Guantánamo, sigue dando buenas noticias. La última ha sido la liberación del preso Mohammed al-Amin. Tras su liberación, nos hizo llegar este mensaje: "[...] He podido aprender de primera mano cómo los métodos de Amnistía, claramente, marcan la diferencia [...]".
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
