Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Diario de vacaciones. Capítulo 02. Día 4
Esa mañana del jueves me desperté muy pronto y no pude volver a conciliar el sueño. Llevaba tres días en Cambrills y empecé a echar en falta algo interesante que hacer. Las dos mañanas anteriores las pasé leyendo en la terraza y paseando lentamente con mi muleta por entre las calles casi desiertas que conducen a la rambla que limita el municipio por el sur. Es un cauce seco donde crecen las cañas y otros arbustos desordenados que le dan un aspecto natural y salvaje. Por eso me gusta ese sitio. Allí me siento y vuelvo a sacar el libro del macuto que me acompaña a todas partes y leo otro rato hasta que marcho al encuentro de mis amigos al bar del camping, frente a la playa. Un par de cervezas y un aperitivo y a casa, a comer con Unai. La siesta y a la tarde otro paseo, esta vez por la arena, ya que dicen que es bueno para los huesos. Y más cerveza mientras comparto tertulia a la fresca en el jardín de la casa de José. Luego a casa a cenar, con Unai. A eso de las diez y media mi hijo vuelve a salir, hasta las doce y media o una, y yo me quedo en el sofá viendo alguna película.