Es cierto que Bilbao ha mejorado mucho en cuanto a la atención de los motoristas que pululamos por la villa. Cierto. Pero el incremento del uso de las mismas no se ha correspondido proporcionalmente con el incremento de los aparcamientos para estos utilitarios de dos ruedas. Y creo que un motorista mas suele corresponderse a un coche menos. Merece la pena, además del transporte público, promocionar este medio de transporte que agiliza la comunicación interna en el botxo.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.
