Por lo pronto hoy está en Bilbao el impresentable Vito.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya dejado que ellos solos hagan el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.