Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 8 de noviembre de 2011

Falling Walls y Merkel según Varsavsky

Sin lugar a dudas, el ejemplo alemán es claramente mejor que el estadounidense y, al día de hoy, Alemania, si lidera la unión europea es, entre otras cosas, por su ejemplo de buen hacer.