Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 30 de julio de 2013

Con estos amigos no hacen falta enemigos

Mayor Oreja asume que solo recaudó “pequeñas cantidades” antes de ser ministro


“Me imagino que los tesoreros 
al pedir para el partido 
pedían para el PP vasco”