Como dijo aquel, el artículo “no tiene desperdicio porque todo lo que se cuenta en él es un sucio y maloliente desperdicio”. Podrían extraerse infinidad de titulares. Yo he seleccionado nueve, que más que titulares parecen cuchilladas. Advierto que apestan todos y cada uno de ellos. Así que tápense la nariz y prepárense para soportar el hedor que viene a continuación:
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.