Hemos vimos que la sociedad estadounidense votó contra las políticas que solo empobrecen.
Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites.
Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España.
La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona.
Colaboremos en ello. Vota antifascismo. Vota progreso.

domingo, 21 de julio de 2013

La Iglesia, la homosexualidad y los cuernos al Papa.

El patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Rusia, Cirilo I, ha considerado este domingo que la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo es una señal que indica la proximidad del Apocalipsis. ¡Que fuerte! ¿Eh?

Cirilo I ha asegurado durante un servicio oficiado en la Catedral de Kazán, en la capital rusa, Moscú, que las recientes iniciativas adoptadas por algunos países para legalizar los matrimonios homosexuales son "un síntoma peligroso y apocalíptico" que no debería propagarse por los territorios que pastorea. ¡Uf!

Y por otra parte, y esta misma semana, hemos sabido que una iglesia hermana, la católica apostólica y romana, que en estos temas no le anda a la zaga, ha tenido que reconocer el "escándaloso pasado gay" del director del banco IOR, monseñor Battista Ricca, nombrado por el Papa Francisco, un Papa muy progre según algunos de sus seguidores, pero que en estos temas ideológicamente no se distancia ni un ápice de sus hermanos en la fe, es decir, que no, no y no.

Y digo yo : Estando tan extendida la homosexualidad en sus filas, ¿qué necesidad tienen de condenar algo tan habitual en su entorno?

Así que no me extraña que este pasado viernes en el número que la revista 'Time' ha dedicado esta semana al Papa Francisco, que mañana viaja a Brasil para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra en Río de Janeiro le pongan los cuernos. Sí. Fijaros. Cuernos y rojos. En realidad, es un efecto visual. La imagen tapa parte de la letra M de 'Time', de manera que solo quedan visibles la parte superior de la letra, que forma un efecto parecido al de unos cuernos sobre la cabeza del Pontífice.