Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 9 de enero de 2015

Ayer se impidió en el parlamento que se aprobase la condena al atentado terrorista

"Por haber sufrido durante muchos años los efectos criminales del fanatismo, el País Vasco siente de forma especial la agresión perpetrada en París contra la convivencia y la libertad de expresión.

Rechazamos toda forma de violencia e intolerancia, y apostamos por un compromiso con los valores cívicos que aspiran a hacer de Europa un espacio de diálogo, respeto y cooperación entre diferentes".

El texto de los dos párrafos anteriores fue apoyado ayer por todos los grupos políticos vascos ... menos uno. ¿Adivináis cuál?

¿A dónde se puede ir con una gente que no asume el texto arriba escrito? Por mucho que se consideren reciclados democráticamente, estos ejemplos me llevan a pensar que el camino que les queda por recorrer es todavía largo. Y mientras tanto, que no pidan compañeros de paseos para sus reivindicaciones.