Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 29 de enero de 2015

Obama con fundamentalistas religiosos y enemigos de los DD.HH.


Es terrible tener que reconocer como un acto de progresía
no taparse la cabeza delante de esta gentuza que,
además de radicalmente machista y troglodita
en fundamentalista y, eso sí, aparentemente,
radicalmente religiosa y fervorosa.

Ahora, eso sí, no hay huevos, para clasificarlos,
como al resto de personas y organizaciones,
cercanas al terrorismo y al desprecio olímpico a los DD.HH.