Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 20 de enero de 2015

No tengo nada en contra de Dios, ...


Y es que, no hay solo uno, son varios, 
a cual mas fundamentelista, 
y enfrentados entre ellos, 
en una guerra que nos salpica a todos, ...