Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

sábado, 3 de enero de 2015

Casablanca, Marruecos y la religión


Un lugar donde la religión lo impregna todo.
Donde creer es una obligación,
y los autoproclamados transmisores de la verdad,
del mensaje del profeta, de los deseos del único Dios,
copan y dirigen la administración del País.
Donde hasta el Jefe del Estado es considerado
descendiente del último profeta,
y su cabeza es a la vez
máxima representación divina en la Tierra
y el más alto jefe de la administración terrestre.
Un lugar donde el anterior ocupante del trono mandó construir
una de las mezquitas mas lujosa del planeta
y que se encuentra rodeada de chabolas
donde la gente vive en la mas clara e insultante pobreza.
Un país así, al menos a corto plazo, es triste,
y con un futuro oscuro.