Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 3 de enero de 2015

Casablanca, Marruecos y la religión


Un lugar donde la religión lo impregna todo.
Donde creer es una obligación,
y los autoproclamados transmisores de la verdad,
del mensaje del profeta, de los deseos del único Dios,
copan y dirigen la administración del País.
Donde hasta el Jefe del Estado es considerado
descendiente del último profeta,
y su cabeza es a la vez
máxima representación divina en la Tierra
y el más alto jefe de la administración terrestre.
Un lugar donde el anterior ocupante del trono mandó construir
una de las mezquitas mas lujosa del planeta
y que se encuentra rodeada de chabolas
donde la gente vive en la mas clara e insultante pobreza.
Un país así, al menos a corto plazo, es triste,
y con un futuro oscuro.