Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 18 de septiembre de 2015

Felipe Gonzalez, Chile, Venezuela y los DD.HH

No soy partidario de Marudo y sus "políticas"
No creo en semejantes mamarrachadas políticas.
Sin duda, es un peligroso delincuente político y social.

Ahora bien, las palabras del ex-presidente resultan 
especialmente dolorosas para la gente 
que ha sufrido la persecución política y el asesinato 
en el régimen militarista del hijo-puta de Pinochet.