Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Dónde estaban los refugiados sirios hace dos meses?

Desde la tragedia de la "crisis Siria", 
más de la mitad de su ciudadanía 
se ha visto obligada a abandonar 
sus lugares de residencia.


¿Vamos a seguir invirtiendo en alambradas 
o agarramos el problema  por los cuernos?