Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Y la solidaridad de Alá y sus autoproclamados fieles?

Que no se malinterprete este reflexión, pero en todo este desastre humano que estamos viviendo a través de los medios de comunicación en Europa hay que recalcar también que Qatar, UAE, Arabia Saudí, Kuwait, Oman y Bahrain han ofrecido 0 plazas a refugiados sirios. Vergüenza. La solidaridad a la que obliga la religión que dicen compartir se la pasan por el forro de sus lujosas chilabas.