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miércoles, 8 de agosto de 2018

La villa de Bilbao. Su historia. Cap. 08

Bilbao en el siglo XVI
Historia y desarrollo económico-social

A comienzos de este siglo, se va afianzando la vocación comercial y marinera de la Villa. Bilbao está consolidada como plaza mercantil y está documentada la existencia de 20 armadores.
Por lo que se refiere a Vizcaya, la agricultura atravesaría una fase de transición. Era una agricultura pobre. Sin embargo, la pesca estaba muy desarrollada y afectaba a toda la franja costera.
En cuanto al comercio, se efectuaba tanto por mar como por tierra, con una mayor inclinación al primero. Con la madera de sus bosques de robles, hayas y castaños, elaboraron, desde los primeros tiempos, embarcaciones que surcaban los mares en busca de clientes y de nuevos productos, con los que, luego, poder comercializar.
El comercio por tierra (hierro y pescado) se efectuaba con el resto de la Península y se participaba en los grandes circuitos comerciales con Flandes, Inglaterra y Francia, con la lana de Castilla y el hierro vasco.
Los viajes de retorno se aprovechaban para importar productos elaborados en el Norte de Europa, sobre todo paños.
En esta situación, Bilbao acaparaba, prácticamente, la totalidad del comercio de Vizcaya con los puertos del Norte de Europa, y, preferentemente, con Brujas. El definitivo impulso del comercio bilbaíno, vendría del establecimiento del eje comercial Bilbao-Burgos y de la creación de su Consulado, como citamos a continuación.


Durante este siglo XVI, el patriciado urbano bilbaíno inició una política encaminada a conseguir un control del comercio, viéndose en la necesidad de obtener un robustecimiento de su universidad y cofradía de mercaderes, con un privilegio o carta real que les otorgara una jurisdicción propia, al igual que tenía Burgos desde el 21 de Junio de 1.494, su rival en el marco comercial. En esa fecha, los Reyes Católicos permitieron la creación del Consulado de Burgos, con plena jurisdicción sobre Vizcaya, Guipúzcoa y las cuatro villas de la costa de Santander.
Esta política tuvo un feliz resultado.
La reina doña Juana, hija de los Reyes Católicos, mediante otra Real Pragmática de fecha 21 de Junio de 1.511, otorgará a Bilbao las mismas facultades que fueron dispensadas a Burgos. Y creó su Consulado mercantil. Esta nueva institución se llamó: “Consulado Casa de la Contratación Juzgado de Hombres de negocio de mar y de tierra y Universidad de Bilbao”. Era el encargado de dictar las normas de la vida terrestre y marítima, las relacionadas con el comercio y, al mismo tiempo, era Universidad de transportistas marítimos y de comerciantes.
Así quedaba marcada la etapa de mayor fuerza de la Villa, hasta entonces, y daba comienzo una acción más poderosa de su comercio y de su prosperidad.
Durante 3 siglos, las Instituciones encargadas de regular la vida de los bilbaínos, fueron dos:
- El Ayuntamiento de la Villa             - El Consulado mercantil
Hablamos de 3 siglos, porque en 1.830 la vida del Consulado tocaba a su fin, al ponerse en vigor el primer Código de Comercio español.
En 1.516, la flota afecta al Consulado se acercaba a las 500 naos, algunas con más de 200 toneladas, y su tráfico con los puertos del Norte de Europa, y principalmente con Brujas, como ya hemos citado, permitió que esta ciudad acogiera una Delegación del Consulado de Bilbao, bajo la forma de una Casa de Contratación, que consolidaba las ya, por aquel entonces, sólidas relaciones comerciales entre la próspera capital flamenca y la ambiciosa urbe vizcaína.
En 1.526, se actualizó el Fuero de Vizcaya, con el nombre de Fuero Nuevo de Vizcaya. El acto se celebró en la Casa Martín Sáez de la Naja, edificio que se encontraba en Bilbao, a la derecha de la iglesia de la Merced, mirando desde la Ribera.
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A partir de la segunda mitad del siglo XVI, se abre el camino a la que podría denominarse Edad de Oro de la ría bilbaína.
Las mayores dificultades las planteaba la entrada de la ría, por el difícil paso de la barra. A vencerlas se encaminaron las más importantes iniciativas del siglo XVI.
También su canalización fue importante. De 1.497 datan las primeras noticias fehacientes de que se emprendieran obras para dominar la ría. Así, hasta 1.568, no faltan documentos que reflejan la constante preocupación por mejorar la navegabilidad del Nervión.
Sus astilleros conocerían un gran auge en este siglo, en que, por contribuir extraordinariamente a la construcción de las naves reales, Bilbao recibió el favor de la Corona. Y, en 1.568, se reconoce, por primera vez, toda la desembocadura de la ría como una entidad económica, en la que se afirma el Consulado como indiscutible cabeza, encargado de administrar los arbitrios sobre el tráfico del Nervión.
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Pero…… a finales de este siglo XVI que estamos comentando, llegarían las “vacas flacas”.
Bilbao, en estas fechas, experimentó su, llamémosle así, primer declive económico. A partir de 1.580 y hasta mediados del siglo XVII, la piratería condicionaría la actividad de todos los puertos vascos. Disminuye la demanda de hierro por la incorporación al mercado del hierro sueco. Los monarcas Felipe II y Felipe III, a finales de siglo, irían cerrando algunos circuitos comerciales con Inglaterra y Holanda. La derrota de la Armada Invencible, en 1.588, supuso la destrucción de toda la flota vizcaína. Los mercaderes europeos aprovechan estas circunstancias y monopolizan los intercambios internacionales, comenzando a instalarse en Bilbao, desde 1.600, colonias de comerciantes extranjeros, principalmente ingleses y holandeses. De su importancia dice mucho la solicitud cursada por el Regimiento bilbaíno, para que ningún extranjero pudiera desempeñar cargo municipal alguno.
Y Bilbao deberá acomodarse a esta nueva realidad, pasando a marcar una nueva estrategia comercial, que tendrá sus buenos efectos a mediados del próximo siglo XVII.
Expansión territorial
Un comercio floreciente y un aumento demográfico, debido a las inmigraciones tanto de otras regiones españolas como de mercaderes franceses, flamencos e ingleses, trajo consigo el que Bilbao fuera despojándose de sus murallas.
Con el final de la Edad Media encontramos los primeros recuentos de población en Vizcaya. Conforme a ellos, el Señorío tendría, a comienzos del siglo XVI, un total de 65.000 habitantes, lo que suponía una densidad de unos 30 habitantes por kilómetro cuadrado, superior a la española, que era de 20. Era una población eminentemente rural, ya que sólo el 37% vivía en las Villas.
Bilbao contaba, entonces, con 5.000 habitantes y era el principal núcleo vizcaíno.
Por todo ello, en este siglo XVI se afianza el ensanche de Bilbao. Y lo hizo por la vega que miraba hacia los arenales (El Arenal de hoy, del que nos ocupamos en la Ficha nº 5 y el arrabal de San Nicolás, así como por sus propias rondas de muralla.
Así, por la ronda de vigilancia de la antigua muralla que miraba hacia Achuri, se formó, al crecer las casas de la calle Somera, una nueva calle, la calle Ronda (como recuerdo de su anterior función), cuyas casa se recortaron sobre la cuesta de Zabalbide. Restos del basamento de la muralla, construída en 1.334 y que separaba el mundo urbano del mundo rural, aparecen en los bajos de la casa situada frente al actual nº 12 de la misma calle. Y por la ronda próxima a la ría, en donde nacían las siete calles, se formó la calle Ribera que fue poblándose también de casas y de locales. Por otra parte, Torres y Portales iban dejando paso a construcciones puramente civiles.
Del Portal de Zamudio partió la Calle Real o Cruz, que permitía la ampliación de la urbe hacia Ascao, zona peñascosa al borde de la colina de Artagan, y hacia la actual calle Esperanza. Más tarde, estas dos calles darían paso a la calle Sendeja, que era una pequeña senda de la citada colina de Artagan hacia los arenales del ancho meandro, que formaba el cauce de la ría por estos lugares, antes de su encauzamiento actual. Y de la calle Sendeja al robledal de las Ibarras (Campo de Volantín).
Surgen, también, nuevas calles paralelas o próximas a la última de las siete existentes (Barrencalle Barrena), tales como Pelota, cuyo nombre se debe a que en ella estuvo el primer frontón bilbaíno conocido; Santa María, que partía del Portal de la muralla Nuestra Señora del Socorro; Torre, porque allí estaba la Torre de Zurbarán; Perro, con su fuente del Perro, conocida anteriormente como Chorro de San Miguel, por la cercanía de la Torre de la muralla San Miguel; Nueva, Merced y alguna más.
En 1.581, la Villa estaba estructurada en 4 parroquias: Santiago, San Antón, Santos Juanes y San Nicolás de Bari. Seguían los arrabales, cada vez más importantes, de Achuri y de Bilbao la Vieja, junto al Convento de San Francisco.
 
De esta época es el aguafuerte de Franz Hogenberg (1.535-1.595), pintor, grabador y acuafortista. Miembro de una familia holandesa de artistas, que trabajó y murió en Colonia (Alemania). Era un artista en mapas y vistas de ciudades.
Dicho aguafuerte muestra a Bilbao (escrito Bilvao) desde el monte Miribilla. Y puede verse todo el Casco Viejo (con su ampliación y el arrabal de San Nicolás ya incorporados) con la Iglesia de San Antón, su puente y su puerto; el arrabal de Atxuri con la Iglesia de la Encarnación; el arrabal de Bilbao La Vieja y el Convento de San Francisco; la Ría, sus meandros y varios barcos y su desembocadura por la barra de Portugalete (La vara de Porto Galete).
No podemos cerrar el tema de “Expansión territorial” sin antes aludir a dos hechos que influyeron grandemente en él:
-El terrible incendio del 8 de Noviembre de 1.571, que destruyó casi todo Bilbao.
-Las fuertes lluvias caídas durante varios días de Septiembre de 1.593, permitieron el desbordamiento de la Ría y provocaron una de las peores tragedias en la historia de la Villa. Las pérdidas materiales y humanas fueron elevadísimas. Las aguas, que alcanzaron una altura considerable, convirtieron Bilbao en un mar y arrastraron puentes y muelles, destrozando la Casa Consistorial, el Hospital y el Monasterio de la Encarnación. San Antón, los Santos Juanes y Santiago quedaron en un estado lamentable y muchas calles y edificios desaparecieron. 
Otros acontecimientos
-Religiosos
En 1.515, comenzó a edificarse el sobrio Convento de la Encarnación, de estilo renacentista (Ver Ficha nº 26)
También en 1.515, se construyó el Convento de San Agustín, que ocupaba todo el solar del actual Ayuntamiento, por los agustinos de San Bartolomé de Bérriz (Deusto). Este convento fue expropiado y se convirtió en una fortaleza militar durante la primera guerra carlista en 1.836, siendo víctima del asedio de la Villa de Bilbao y quedando arruinado desde entonces.
Hacia 1.550, fue ampliado y reedificado, conforme al estilo actual, el templo de San Vicente. Se habla de un templo anterior, cuyas obras empezarían en el año 1.190 (Ver Ficha nº 6).
En 1.558, el día 14 de Septiembre, día de la Exaltación de la Cruz, se constituyó la Hermandad de la Vera Cruz, institucionalizándose así las celebraciones de la Semana Santa, de las que, las procesiones, constituían el epicentro de la religiosidad. Esta cofradía, que ha subsistido desde entonces sin interrupción, es la institución más antigua que hay en Bilbao.
-Personales
En 1.538, nació en Bilbao el General y Almirante Juan Martínez de Recalde. Fue Almirante de la Armada Invencible y estuvo con el Almirante español Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, en distintas misiones marítimas. Tiene una calle en su nombre: Alameda de Recalde.