Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 17 de abril de 2019

La korrika o eso que solo apoya el radicalismo nacionalista cuando son ellos los que lo dirigen y controlan

Ha terminado la Korrika y parece que todos manifiestan sentirse encantados por el resultado. Nadie se atreve a decir que el rey desfilaba desnudo. Una movida que ha reunido, ciertamente a mucha gente. Y nadie parece dudar que todo ha sido "por el euskera". 

Nadie habla de los "insistentes y pertinaces" militantes que estan permanentemente con banderas políticas en defensa de presos encarcelados por delitos de sangre o banderitas de partidos políticos que se supone que en actos unitarios sobran, nadie habla de que cuando determinada gente que no comulga con las gracietas de los organizadores, han sido insultados al grito de "txakurrak kanpora" cuando les tocaba encabezar el kilómetro comprado. 

Por un lado. el radicalismo abertzale solo defiende aquello que ellos dirigen, coordinan y controlan. Y si no es así, lo boicotean. Y por otro lado, al parecer el PNV abandona la posibilidad de liderar una euskaldunización racional y democrática y deja el liderazgo de ese espacio en manos de ese mundo que no termina de reciclarse. Una lástima.

Así, mal vamos.