Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

lunes, 1 de abril de 2019

Muertos inoportunos. Maldita casualidad. ¿Casualidad?


Casi siempre es lamentable la muerte de una persona.
Y digo "casi" porque no quiero mostrarme
 como un falso o un mentiroso.

Hay gente que cuando desaparece de nuestras vidas
descansamos.
Y hay gente que nos ha demostrado ser
una persona despreciable por diferentes motivos.
Que no les deseamos lo mejor,
sino que terminen sus días entre barrotes.

Pero suele ocurrir que este tipo de indeseables,
cuando empiezan a encarar la Justicia
y su futuro, y el de su organización mafiosa,
tiende a verse negra y oscura,
o se mueren "de cáncer", de ataque al corazón,
(Ah! ¿Lo tenían?)
se atragantan y fallecen, se caen por las escaleras,
o tienen un accidente de trafico
de siniestras consecuencias
y te quedas diciendo:
¡Vaya hombre, maldita casualidad!
¿Casualidad?