Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 21 de abril de 2019

Los "ku klux", a guardar el disfraz hasta el año que viene.

Es el típico cartel que podría fotografiarse 
en cualquier establecimiento de la España tradicional.

A mí personalmente me parece una tradición difícilmente entendible,
en la que unos confiesan participar porque les gusta tocar el tambor, 
otros por simple tradición familiar, por tema religioso,
por pasearse con el cucurucho por las calles de su pueblo
o por influencia de la cuadrilla.
Cada uno por lo que quiera.

Pero nadie me discutirá que la "tradición" es bastante anacrónica,
poco defendible en sus formas desde la fe católica
y difícilmente entendible en la Europa laica.