Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 17 de enero de 2010

La unidad de España, de la Iglesia y del mas allá


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Mezcla explosiva donde las haya. No digamos miedo, que dicen que es de cobardes, pero sí "cierto temor" nos produce observar como, de manera cada vez mas reiterada, los representantes legales de la fuerza, unidos a los representantes legales de Dios en la Tierra, y autonombrados sus interpretes oficiales, se unen tras una misma bandera con, sospechamos, unos fines que, no se muy bien por qué me da que no comparto.