De estos 48 países, hay dos que sólo están rodeados de otros países sin acceso directo al mar: Uzbekistán y Liechtenstein. Dicho de otro modo, si quieres llegar desde Uzbekistán o Liechtenstein hasta el mar, has de cruzar al menos dos países.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..