Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 7 de marzo de 2013

(7/10) Recuerdos vaticanos contemporáneos precónclave

El Vaticano aplasta cualquier forma de disidencia clerical. Las reglas para la elección de los obispos son tan rígidas que en cuanto surgen candidatos que defienden la píldora o la ordenación de mujeres son eliminados de la lista. El resultado es una iglesia del ‘sí señor’ que pierde criterio y la única manera de reformar eso es desde abajo hacia arriba”.

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