Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 20 de marzo de 2013

ESTACIONES DEL METRO DE LA CONVIVENCIA

Hemos aprendido a volar como los pájaros,
a nadar como los peces;
pero no hemos aprendido
el sencillo arte de vivir como hermanos.
(Martin Luther King)