Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 16 de marzo de 2016

No al acuerdo UE-Turquia

Deseemos con todas nuestras fuerzas 
que la Vida haga que l@s dirigentes europeos 
incluidos los nuestros tengan razones 
para llorar con tanto dolor y miedo 
como el de los niñ@s refugiados. 
En absoluto como venganza 
sino para que nazca y crezca en ellos 
la empatía necesaria y actúen en consecuencia 
De esa forma mi gratitud ya la tienen.