Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 21 de julio de 2018

"ETA, ETA, ETA" = "Franco, Franco, Franco"

Creo que si en algún municipio de este país un grupo de "descerebrados" saliesen por la calle al grito de "Gora ETA militarra" serían automáticamente identificados, multados y muy probablemente encarcelados. Suena razonable.

Y parecería razonable también creer que en esta España europea, con una democracia asentada, cualquiera que saliese al grito de "Franco, Franco, Franco", debería de seguir el mismo camino que los anteriores.

Pero parece que no es exactamente así y, desgraciadamente, hay que seguir luchando para que ambos sean reciclados mentalmente, y si no lo aceptan, a ambos se les castigue "democráticamente", al menos, como se les castigaría, por ejemplo, en Alemania.