sábado, 9 de enero de 2021

Todos empiezan diciendo que el Gobierno que ha ganado las elecciones por la izquierda no es legítimo. Y a ver qué pasa.

Las primeras impresiones de las imágenes de unos tipos de extrema derecha asaltando el Capitolio invitaban a la broma. Hombres blancos con atuendos regionales y actitudes llenas de soberbia.
Un colgado con una piel de búfalo en la cabeza, con el torso desnudo rodeado de banderas confederales le daba en la distancia al golpe de Tejero de 1981 cierta majestuosidad y respeto escénico.
Al Congreso no se entra a hacer el payaso. Entre el tricornio y la cabeza de búfalo con dos cuernos no hay color.
Un colgado con una piel de búfalo en la cabeza, con el torso desnudo rodeado de banderas confederales le daba en la distancia al golpe de Tejero de 1981 cierta majestuosidad y respeto escénico.
Al Congreso no se entra a hacer el payaso. Entre el tricornio y la cabeza de búfalo con dos cuernos no hay color.
Estas cosas, se sabe cómo empiezan pero no se sabe cómo terminan. 
Los EEUU han articulado estas jugadas constantemente en muchos lugares.
Las llamaban "revoluciones de colores".
Con gran colaboración casi siempre de telepredi
cadores deslizados a la extrema derecha y ruido de "militares comprometidos con la democracia".
Como la carta de los militares golpistas españoles al Rey Felipe VI.
Son disparos de salida.
Todos empiezan diciendo que el Gobierno que ha ganado las elecciones por la izquierda no es legítimo. Y a ver qué pasa.
El fascismo no viene de pronto. Crece con las crisis y funcionan como un plan B de los grandes capitales.

El fascismo se construye, sobre todo, con la dejación de responsabilidades de la democracia. 
Cuando se les permite, poco a poco, mentir sin que ningún periodista les haga ver que mienten, cuando se les permite ser violentos sin que la policía intervenga, cuando se les permite abusar de los débiles sin que se les afee la conducta, cuando pueden mentir sobre los adversarios sin que se les eche de los platós de televisión, cuando se les deja negarles derechos básicos a los políticos de izquierda sin que los jueces les juzguen y encarcelen, cuando se miente sobre la realidad histórica, ... ... ...
Igual que cuando dices que el antifascismo es terrorista, como dicen Trump, Abascal, Pablo Casado, Arrimadas, Rivera o el inefable lanzador de huesos de aceituna y portavoz del PP García Egea.
Porque el antifascismo es lo que paró los pies a los fascistas y por eso hay democracia en Europa
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