lunes, 1 de febrero de 2021

Cataluña. Salir de la noria, andar en línea recta.

Una campaña muy ex­traña y unas elecciones más inciertas que nunca, justamente cuando el futuro parece un bosque más inhóspito que nunca.
Tras ver el debate organizado el viernes pasado por La Vanguardia, se puede deducir que nadie de los que aspiran a presidir Catalunya consiguió fijar la pregunta pública que debe organizar la discusión colectiva.
Cada cabeza de lista dice su copla sin dar con un centro de gravedad.
Lo peor son los reproches cruzados a propósito de la fecha de los comicios, un discurso sin recorrido.
Por encima de la polvareda de los argumentarios precocinados, veo los tres objetivos que interesan –me parece– a la mayoría:
Rehacer la con­versación política, recuperar el prestigio de las instituciones de ­autogobierno y forjar grandes acuerdos para hacer frente a la crisis generada por la pandemia, a la vez que se impulsan políticas estratégicas, como las relativas a educación, salud, bienestar y seguridad.
Salir de la noria, andar en línea recta.
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