martes, 16 de febrero de 2021

Un "elefante" que ocupa el centro del pensamiento
solo con decir que no se piense en él.

 La campaña catalana ha terminado con gran alboroto por la conjura independentista contra Salvador Illa.

Pero más allá de la extravagancia que hoy representa en 
Europa el levantamiento de un muro excluyente de la socialdemocracia, o de la expropiación de la identidad nacional que supone el veto, este no es más que una redundancia superflua:
Illa y 
Pere Aragonès llevan toda la campaña proclamando de forma solemne y en horario de mañana, tarde y noche que el PSC ERC no formarán parte de un mismo gobierno tras el 14-F.

Por otra parte, Junts ha martirizado a ERC con el espantajo de un tripartito a la manera de los de Pasqual Maragall José Montilla. Aragonès ha intentado zafarse, pero en la escapada se ha metido de bruces en la ratonera de Laura Borràs. El pacto vetado es como el famoso elefante del lingüista californiano George Lakoff: ocupa el centro del pensamiento solo con decirte que no pienses en él.

En este sentido, la operación tiene un damnificado, que no es Illa, sino Aragonès, atrapado en el marco mental que dicta Junts. La eterna inseguridad adolescente de ERC ante Convergència y sus herederos.