Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
domingo, 15 de julio de 2007
Adicción bloguera
Gracias a JK Arteaga he descubierto este rincón de la web donde, según vas respondiendo al pequeño test, puedes reflexionar sobre lo que estas haciendo en este mundillo. A mí me salió esto: