Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 26 de octubre de 2007

No nos vendan peines

Comenta Javier Ortiz que escuchó unas declaraciones radiofónicas de Alfredo Pérez Rubalcaba en las que, refiriéndose al diálogo con ETA, expresa la honda desazón que le produjo “tener que hablar con gente que ha matado”. Y termina su artículo diciendo que "Venga, hombre: no nos venda peines, que somos muchos los que ya estamos calvos".

En este caso coincido con él hasta la última palabra.