Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 2 de octubre de 2007

Y las cajas, ¿qué?

Y es que, además, perdonar la insistencia, yo creo que lo importante es ponerse de acuerdo aquí. Y por lo que parece, sigue siendo lo más difícil. Por eso, a veces, tenemos tendencias "huidizas" y nos vamos a Madrid a negociar porque con los de aquí no nos ponemos de acuerdo. Pero es algo así como si vamos al Ayuntamiento a intentar convencerles de que le digan a nuestro vecino de enfrente que haga esto o lo otro. Con cierta lógica nos dirán que primero pónganse de acuerdo entre ustedes y después se pasan por allí.

Hablar de algo poco tangible sin un trabajo de consenso previo, dudo que termine sirviendo para algo positivo. La complejidad vasca y su histórica pluralidad debería ser nuestro primer y principal reto a resolver y encauzar porque, si lo conseguimos, habremos hecho lo más difícil.

Lo triste es que mientras tanto, mientras discutimos si son galgos o podencos, algunos problemas que tenemos en el día a día, y que también requieren de consenso previo, siguen sin resolverse. Por ejemplo, la fusión de las cajas vascas.