Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 18 de octubre de 2007

Trebiñu Araba Da

Hoy he recibido la dirección de este blog. Visítalo pinchando en el dibujo. Me parece una causa justa. Los enclaves suelen ser restos de injusticias históricas que no suele tener sentido mantener en una democracia.


Sirva este enlace como muestra de mi solidaridad con la campaña.