Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

sábado, 3 de julio de 2021

Confuso y triste por la fractura que la 'ley trans' ha abierto en el seno del feminismo.

Creo que somos muchas, muchos los que hemos asistido perplejos, confusos y tristes a la fractura que la 'ley trans' ha abierto en el seno del feminismo, y a la vez en el seno de la izquierda. 

Dos fracturas cruzadas, no superpuestas, que provocaban extraños aliados y no menos extrañas rupturas, y que tienen otras causas más allá de la ley trans. 

Yo dejé de atender a la discusión cuando ya se habían perdido las formas por completo. Me entristecía ver cómo se enfrentaban personas que siento afines y a las que querría tener en el mismo bando. Incluso gente a la que admiro, y a la que no había visto tanta agresividad con otras causas que lo merecían más. 

Creo que somos muchas, muchos, los que hemos sentido incomprensión, rabia y pena por ver cómo quienes antes iban tras la misma pancarta, ahora se entregaban a la descalificación personal, el bulo, el señalamiento y los chistes crueles.

Veo un reconocimiento de algunos derechos para quienes no los tenían, no solo para las personas trans; sin quitar a cambio ningún derecho a nadie ni amenazar los ya existentes. Ni es la discutible ley de máximos que algunas defendían con uñas y dientes, ni es el "borrado de las mujeres" que vaticinaban otras. 

En cuanto a la parte más polémica, la autodeterminación del sexo, me cuesta verla como esa barra libre para abusos fantasmales que algunas temen, pues seguramente se regularán con más detalle los posibles conflictos, y tampoco creo que haya muchos hombres dispuestos a convertirse en mujeres trans (doble discriminación, mujer y trans) solo para beneficiarse de no sé qué privilegios.

Si yo he sentido incomodidad, tristeza o rabia por todos esos bulos, manipulaciones, insultos y chistes, no quiero ni imaginar lo que habrá sido para estas familias directamente afectadas. Merecían otro debate público, otra forma de discrepar, y no verse en medio de ese fuego cruzado. Merecían que la tramitación de la ley hubiese discurrido por otros derroteros. Va todo mi cariño para ellos, y ojalá encuentren alivio en esta ley. 
Solo por eso ya habrá merecido la pena.