Hay personas que tropiezan dos y tres veces por una misma piedra.
Luego los hay que a la tercera dan un paso más, para evadirla.
Otra minoridad termina a la primera quitando la piedra para que no tropiece nadie que venga detrás.
Pero si vas a Madrid, verás a muchos "cojos/as" con muletas diciendo que las piedras son libres de estar donde están.