Hay personas que tropiezan dos y tres veces por una misma piedra.
Luego los hay que a la tercera dan un paso más, para evadirla.
Otra minoridad termina a la primera quitando la piedra para que no tropiece nadie que venga detrás.
Pero si vas a Madrid, verás a muchos "cojos/as" con muletas diciendo que las piedras son libres de estar donde están.

martes, 6 de julio de 2021

El "problema social y político" no son los menores extranjeros que llegan con ganas de trabajar y de tener un futuro. El problema es el racismo.

 Estos días en los que hemos conocido el asesinato homófobo de Galicia, la Audiencia Provincial de Madrid ha emitido un auto que avala los carteles electorales de Vox -que estigmatizaban a los menores extranjeros- y en el que sus señorías indican que dichos menores representan "un evidente problema social y político". 

Este tipo de afirmaciones son habituales en sectores poco formados en una cultura de Derechos Humanos. En esos ambientes se suele confundir a las víctimas con el problema; se señala como origen del conflicto no a quienes lo provocan, sino a quienes lo sufren, a quienes lo denuncian. 

Con esta dinámica opera la Justicia en la redacción de este auto. El 'evidente problema social y político' que nos atraviesa actualmente no son unos niños y niñas extranjeros desprotegidos, ni una comunidad LGTBI que intenta vivir en libertad, ni activistas que defienden derechos fundamentales, sino las dinámicas de deshumanización cada vez más cotidianas, normalizadas e incrustadas en las propias instituciones, donde unos cuantos necesitan un curso intensivo en Derechos Humanos.